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  • ¿Qué es una escalada de agitación?

  • ¿Cómo se puede identificar en qué fase de la escalada se encuentra el paciente?

  • ¿Qué intervenciones pueden resultar útiles para desescalar al paciente, en función de la etapa en la que se encuentre?

Escalar una montaña es una tarea difícil, pero desescalar a un paciente agitado puede no serlo menos. Vamos a analizar las fases de la escalada de agitación y daremos herramientas para identificar en qué fase se encuentra la persona. Además, expondremos algunas intervenciones que, en la práctica, han demostrado ser eficaces y podrían sernos útiles para controlar una situación de paciente agitado.

Fases de la escalada de agitación

1. Calma

Es nuestro estado habitual, en este nivel, se puede interactuar y solucionar problemas de manera racional.

2. Trigger/Desencadenante

No implica signos externos de agitación o estrés. Se define como la fase de activación, pero tan solo es la fase en la que aparece el desencadenante.

  • Los indicadores podrían ser:
    • Conflictos con otras personas
    • Provocaciones continuas
    • Tensión corporal y en el habla
    • Cometer errores continuos en tareas rutinarias
  • La intervención adecuada sería hablar con el paciente del motivo que le inquieta y si es posible, intentar sacarlo de la situación que disrumpe su estado de ánimo en calma, lo que sería el desencadenante:
    • Modificar o eliminar rutinas problemáticas
    • Hacer modificaciones ambientales
    • Identificar y corregir otros desencadenantes conocidos
    • Y, muy importante, reforzar el éxito

3. Preagitación

Aquí comienza a mostrar signos externos de estrés y malestar. La persona se vuelve intolerante a los estímulos. Nuestro objetivo será restablecer la calma, de lo contrario, se pasará a la fase de aceleración.

  • Podemos identificar la entrada en esta fase a través de signos verbales:
    • Habla verborreica
    • Aumento del tono de voz
    • Discurso prácticamente monosilábico
    • También existen signos motores, como inquietud psicomotriz, nerviosismo y ansiedad.
    • Aumento de los movimientos de brazos y ojos
    • Distracción y dificultad para seguir tareas.
  • Aquí deberíamos intervenir procurando
    • Mantener un ambiente estructurado y adecuado
    • Evitar confrontación
    • Conocer la preocupación del paciente
    • Ofrecer alternativas realistas
    • Redirigir la atención a otro tema o actividad
    • Mostrar empatía y apoyar al paciente identificando demandas y sentimientos
    • Permitir, si es posible, su libertad de movimiento y reforzar positivamente cualquier conducta deseable
    • Respetar el espacio personal mutuo y establecer unos límites firmes
    • Órdenes verbales tajantes.

4. Aceleración

Este es el punto en el que la agitación comienza a autoalimentarse y se llega a un punto casi irreversible en la escalada. En este escenario, solo una correcta intervención evitará la escalada de agitación.

  • Los indicadores de la fase de aceleración se caracterizan por
    • Agitación moderada con agresividad verbal
    • Observamos signos verbales como gritos y una actitud desafiante
    • Actitud agresiva hacia otros, quizás con insultos y amenazas.
    • Actitud provocadora
    • Abuso verbal, procura intimidar y se muestra desafiante.
    • También hay signos motores, como un aumento de la agitación motriz
    • Puede aparecer agresividad a objetos.
    • Gestos de amenaza física, como enseñar el puño.
  • Esta será nuestra última oportunidad para realizar una intervención que consiga rebajar el nivel de agitación:
    • Reduciremos drásticamente la interacción verbal con el paciente, hay que ser conciso.
    • Escuchémosle atentamente
    • Demos respuestas razonables a sus preguntas sin discutir
    • Evitemos que se acerquen otros pacientes, dirigiéndolos a otro sitio.

5. Pico

Aquí tenemos a un paciente fuera de control, no hay ninguna estrategia verbal para reducir su agitación, aunque paradójicamente, esta es la etapa en la que de forma errónea se suele comenzar a intervenir, lo que conlleva un gran riesgo.

  • Un paciente está en la fase de pico cuando manifiesta una conducta de agresividad combativa (agresividad física). Los signos verbales son los mismos que en la fase de aceleración, sin embargo, los signos motores son los más evidentes. Se muestra agresivo físicamente contra objetos, contra otras personas e incluso contra sí mismo: se agarra de la ropa, da empujones, puñetazos, patadas, etc.
  • ¿Cómo intervenimos en esta situación?
    • Debemos promover siempre la seguridad del usuario y del trabajador.
    • Usaremos técnicas que vayan de menos restrictivas a más restrictivas.
    • Muy importante, mantener la calma y detener cualquier tipo de intervención si esta se vuelve peligrosa.
    • Pidamos ayuda a nuestros compañeros, pero ¡ojo! Si se actúa en grupo, sólo debe hablar una persona.

6. De-escalada

  • Indicadores. Signos verbales y motores:
    • Confusión (empezar, parar, movimientos)
    • Intentos de reconciliación
    • Proyección de culpa
    • Sensibilidad a la reconducción.
  • La intervención consiste en mostrar empatía y reforzar positivamente los signos de desactivación de la conducta agitada o agresiva: “comprendo cómo te sientes”, y reconociendo su estado emocional, pero siempre sin juzgarlo.

7. Recuperación

Una vez la persona ha vuelto a la normalidad, se ha de reconciliar con el personal para evitar la futura activación, especialmente si se ha necesitado contención física.

  • El indicador más evidente es la voluntad de volver a la calma, un comportamiento suave para retomar la actividad normal.
  • Aquí la intervención sobre la persona será mínima:
    • Evaluar y depurar actuación
    • Evaluar estresores
    • Evaluar prioridades.
    • Organizar físicamente los espacios, los eventos en el tiempo y la información verbal
    • Enseñar nuevas habilidades

Desescalada verbal

La Desescalada verbal debe ser la primera estrategia que usemos para controlar episodios de escalada de agitación en cuanto encontremos los primeros indicadores para así, podernos anticipar y prevenir una agitación.

La Tendencia Cero contención mecánica es un camino que merece la pena recorrer. Es cierto que requiere de un cambio organizacional importante, pero para eso, en EVO Training ofrecemos formación de calidad que ayuda a las instituciones a conseguirlo. Si tienes cualquier pregunta no dudes en contactarnos.

Alonso Pérez
Enfermero asistencial e Investigador
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BIBLIOGRAFIA

Allen MH, Currier GW, Carpenter D, et al. Expert Consensus Panel for Behavioral Emergencies 2005 The expert consensus guideline series. Treatment of behavioral emergencies 2005. J Psychiatr Pract. 2005;11(Suppl 1):5–108.

Perez A et al. Indicators and nursing intervention for psychomotor agitation. Presentation presented at; 2019; Trinity Health and Education International Research Conference March, 2019.