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  • ¿Has tenido que contener forzosamente a un paciente alguna vez?

  • ¿Cómo te has sentido? ¿Has tenido sentimientos de culpa, o algún remordimiento?

  • ¿Cómo manejan estas situaciones en otros países?

Si quieres saber los diferentes tipos de restricción que existen y cuáles están permitidas en según qué países, no te pierdas este vídeo. Además, esto te ayudará a hacerte una idea de cómo estamos haciendo las cosas en relación con el contexto internacional y así poder plantearnos en qué aspectos podemos mejorar y seguir evolucionando hacia la Tendencia Cero contención mecánica.

Hagamos un breve repaso sobre definiciones y conceptos internacionalmente aceptados y las medidas adoptadas en otros países cuando se encuentran con un paciente en escalada de agitación.

Las técnicas de contención producen en el profesional sentimientos de angustia, ansiedad y culpa. Se han descrito sentimientos de compasión por el paciente y rechazo al uso de las contenciones, además, el personal manifiesta una ruptura de la alianza terapéutica y pérdida de confianza con el paciente tras el uso de estas medidas restrictivas (Steinert et al., 2010; Wilson et al., 2017).

Son medidas excepcionales de último recurso, cada vez más controvertidas por los profesionales y los pacientes, que solo deben usarse cuando los procedimientos estándares menos invasivos de primera elección en el manejo del paciente agitado han fallado. Las recomendaciones internacionales en Europa y Estados Unidos como la Guía NICE (National Institute for Health and Care Excellence, 2015) instan por la implementación de estrategias que reduzcan el uso de la restricción y el aislamiento en entornos psiquiátricos (Cusack et al., 2018; McKenna, 2016). A pesar del gran apoyo para reducir y eliminar el uso del aislamiento y la restricción, y el éxito de los programas de reducción, estas prácticas continúan utilizándose en la atención de la salud mental (Bullock et al., 2014; Muir-Cochrane et al., 2018; Price et al., 2018).

Los cambios legislativos y las nuevas regulaciones han comenzado a surgir para evitar su uso o restringirlo solo a situaciones muy extremas, pero persisten algunas dudas sobre si las regulaciones legislativas serán suficientes para eliminar la contención y el aislamiento en las prácticas clínicas  (Al-Maraira & Hayajneh, 2019; Guzman-Parra et al., 2016).

Se toman como definiciones aceptadas internacionalmente las siguientes:

  • Restricción mecánica: uso de cinturones para fijar a un paciente a la cama, generalmente de 4 o 5 puntos.
  • Restricción física: inmovilizar a un paciente sosteniéndolo en el suelo con la ayuda de varias personas.
  • Aislamiento: llevar al paciente a una habitación cerrada donde él / ella está solo y puede moverse libremente pero no puede salir debido a la puerta cerrada. No hay personal presente excepto para verificar la salud física del paciente.
  • Otra separación: llevar al paciente a una habitación o sala separada con personal presente. El paciente no puede abandonar el área / habitación debido a la presencia o intervención del personal. La comunicación con el personal siempre es posible.
  • Medicación involuntaria, oral o parenteral: Aplicación de medicamentos por la fuerza o por presión psicológica definida.

A continuación, detallamos las medidas que algunos países practican en los centros hospitalarios de salud mental de los que disponemos de información:

Países incluidos:

  1. Austria
  2. Reino Unido
  3. Estonia
  4. Finlandia
  5. Francia
  6. Alemania
  7. Irlanda
  8. Italia
  9. Luxemburgo
  10. Países Bajos
  11. Eslovenia
  12. Suecia
  13. Suiza
  14. Turquía
  15. Noruega
  16. España
  17. Islandia
  • Se permite la medicación involuntaria en todos los países incluidos, pero cada país tiene una legislación diferente que le permite el uso de esta técnica dependiendo de la gravedad de la situación (riesgo heterolesivo o autolesivo) o sólo permitido en pacientes ingresados involuntariamente.
  • La restricción física, permitida en todos los países estudiados, pero nuevamente con limitaciones (rechazo de medicación y actitud violenta a pesar de ser ingreso voluntario, o en pacientes con ingreso involuntario que rechazan medicación aunque su actitud no sea violenta).
  • La restricción mecánica en desuso en 5 de los 19 países: Reino Unido, Irlanda y los Países Bajos. Apuestan por la contención física, medicación involuntaria (rapid tranquilization), seclusión y “one to one”.
  • La seclusión está permitida en todos los países de estudio a excepción de Islandia. En algunos casos se usa como contención ambiental, otros casos como el siguiente paso a la medicación involuntaria y también encontramos este uso después de contención física y medicación involuntaria. Algunos países como España, utilizan poco esta estrategia. Disponemos de reportes que indican utilizar la seclusión como habitación de aislamiento junto con el uso de contención mecánica.
  • Islandia, abolida contención y seclusión hace décadas (1999) (Steinert & Lepping, 2009; Steinert et al., 2010).

Como vemos, hay países en los que estas prácticas están limitadas o incluso prohibidas desde hace tiempo. Esto nos lleva a pensar que SÍ es posible el camino hacia la Contención Cero. Pero no debemos olvidar que cada país cuenta con unas condiciones particulares, que quizá actualmente no son posibles en otros. Por ello, creo que sería interesante analizar el funcionamiento en estos países, ver qué estrategias siguen y la posible extrapolación de las mismas a nuestro país.

Una vez definidas las técnicas de contención o restricción, y conocido su uso a nivel internacional, nos centraremos en el manejo del paciente en escalada de agitación o con conductas que requieren intervención temprana en nuestro entorno (contención ambiental, farmacológica o verbal preferiblemente), basándonos en la legislación vigente, la bibliografía existente y la experiencia profesional.

Recuerda que en EVO Training Institute impartimos talleres y cursos en los que los profesionales aprenden a gestionar con seguridad y respeto episodios de agitación a través de la práctica y en función del contexto en el que trabajas a diario. Puedes consultar nuestros programas y cursos en esta página web y contactarnos si deseas más información sobre nuestra oferta formativa, para ti o para tu institución.

Alonso Pérez
Enfermero asistencial e Investigador
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BIBLIOGRAFIA

Al-Maraira, O. A., & Hayajneh, F. A. (2019). Use of restraint and seclusion in psychiatric settings a literature review. Journal of Psychosocial Nursing and Mental Health Services, 57(4), 32–39. https://doi.org/10.3928/02793695-20181022-01

Bullock, R., Mckenna, B., Kelly, T., Furness, T., & Tacey, M. (2014). When reduction strategies are put in place and mental health consumers are still secluded: An analysis of clinical and sociodemographic characteristics. International Journal of Mental Health Nursing, 23(6), 506–512. https://doi.org/10.1111/inm.12078

Cusack, P., Cusack, F. P., McAndrew, S., McKeown, M., & Duxbury, J. (2018). An integrative review exploring the physical and psychological harm inherent in using restraint in mental health inpatient settings. International Journal of Mental Health Nursing, 27(3), 1162–1176. https://doi.org/10.1111/inm.12432

Guzman-Parra, J., Guzik, J., Garcia-Sanchez, J. A., Pino-Benitez, I., Aguilera-Serrano, C., & Mayoral-Cleries, F. (2016). Characteristics of psychiatric hospitalizations with multiple mechanical restraint episodes versus hospitalization with a single mechanical restraint episode. Psychiatry Research, 244, 210–213. https://doi.org/10.1016/j.psychres.2016.07.053

McKenna, B. (2016). Reducing restrictive interventions: The need for nursing to drive change. Journal of Forensic Nursing, 12(2), 47–48. https://doi.org/10.1097/JFN.0000000000000108

Muir-Cochrane, E., O’Kane, D., & Oster, C. (2018). Fear and blame in mental health nurses’ accounts of restrictive practices: Implications for the elimination of seclusion and restraint. International Journal of Mental Health Nursing, 27(5), 1511–1521. https://doi.org/10.1111/inm.12451

Price, O., Baker, J., Bee, P., Grundy, A., Scott, A., Butler, D., … Lovell, K. (2018). Patient perspectives on barriers and enablers to the use and effectiveness of de-escalation techniques for the management of violence and aggression in mental health settings. Journal of Advanced Nursing, 74(3). https://doi.org/10.1111/jan.13488

Steinert, T., & Lepping, P. (2009). Legal provisions and practice in the management of violent patients. A case vignette study in 16 European countries. European Psychiatry, 24(2), 135–141. https://doi.org/10.1016/j.eurpsy.2008.03.002

Steinert, T., Lepping, P., Bernhardsgrütter, R., Conca, A., Hatling, T., Janssen, W., … Whittington, R. (2010). Incidence of seclusion and restraint in psychiatric hospitals: a literature review and survey of international trends. Social Psychiatry and Psychiatric Epidemiology, 45(9), 889–897. https://doi.org/10.1007/s00127-009-0132-3

Wilson, C., Rouse, L., Rae, S., & Kar Ray, M. (2017). Is restraint a ‘necessary evil’ in mental health care? Mental health inpatients’ and staff members’ experience of physical restraint. International Journal of Mental Health Nursing, 26(5). https://doi.org/10.1111/inm.12382